La ruta hacia la prisión de Sednaya se ha convertido en un rio humano que fluye sin parar. Familias completas — algunas con hasta cinco personas en una sola moto avanzan por el camino mientras que otras se aferran a las viejas furgonetas que suben la colina
En esta mañana de diciembre la única via que conduce hacia la instalación (conocida como la prisión de Bashar Asad) se encuentra paralizada: una serpiente metalica donde los autos se aprietan uno contra otro obligando a la gente a continuar su camino a pie
El edificio-carcel se alza imponente sobre la colina siria; un lugar que se ha transformado en el destino de cientos de personas que hoy convergen desde todos los rincones del país. La estructura — que funciona como centro de detención para prisioneros políticos del régimen de Asad destaca en el paisaje mientras la multitud se acerca paso a paso por el sinuoso sendero