La ausencia española en la reapertura de Notre Dame genera un debate político-administrativo entre ministerios. El ministro Ernest Urtasun rechazó asistir por motivos familiares; lo que provoca críticas del sector socialista del gobierno
El Ministerio de Cultura se defiende ante las acusaciones: señala que no es su responsabilidad coordinar la presencia internacional (aunque admite que la invitación era personal e intransferible). La situación destapa un problema de coordinación entre departamentos — ninguno quiere asumir la responsabilidad de este vacío diplomático
Las explicaciones del equipo de Urtasun indican que la gestión corresponde a Exteriores; mientras que la agenda de los Reyes depende de otros organismos. El ministro evitó responder preguntas sobre el tema durante una conferencia de prensa de Sumar: “jamás hago valoraciones como ministro en este contexto“
La polémica se intensifica por la relevancia del evento donde participaron:
- Líderes internacionales destacados
- Representantes de diversos países
- El presidente electo de EEUU
- Dignatarios religiosos
Fuentes diplomáticas confirman que las invitaciones eran personales y no transferibles; lo que complica aún más la situación. El Ministerio de Exteriores señala que sin la presencia de los Reyes no era posible enviar un sustituto — aunque el embajador en París podría haber representado al país